Desde la Polinesia a la Pachamama: exóticos festivales de verano en Chile

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Rapa-Nui

Viajar a Chile durante el mes de febrero puede llegar a ser una bendición: el cálido clima de mediados del verano alarga la tarde de sol en la fría Patagonia y hacen de nadar en las aguas del Pacífico un refrescante placer.

En Santiago, la vida nocturna se abre como una flor en terrazas y azoteas donde la gente se vuelca a conversar un café o a compartir unas copas.

Febrero es también la temporada de los festejos culturales ancestrales de dos grupos étnicos precolombinos: los aymaras del altiplano del norte y los rapa nui de Isla de Pascua.

Y si bien la rica cultura indígena de Chile está al alcance del turismo todo el año, recomendamos un par de vibrantes y apasionados eventos en los que vale la pena participar y que tienen lugar en pleno verano: Rapa Nui y Ño Carnavalón.

 

Los ancianos ritos de Polinesia

Tapati Rapa Nui, el mayor festival indígena de la Polinesia, se lleva a cabo entre el 3 y el 18 de febrero en ese paraíso arqueológico que es la Isla de Pascua. Con dos semanas de furiosa actividad deportiva y de competencia artística, este festival basado en los rituales de ingreso a la edad adulta propios de la cultura polinésica, fue restablecido en 1975 tras haber sido casi abandonado durante muchos años.

En esta singular competencia se enfrentan dos equipos de jóvenes varones que se desafían por el honor de ver coronada su candidata a Reina del Festival. Y no es una competencia cualquiera. Los participantes se deslizan a 80 kilómetros por hora por una pendiente de 45 grados en cortezas de tronco (del árbol del plátano), construyen canoas tradicionales para remar y pintan sus cuerpos según patrones de fantasía ancestral para participar en el "triatlón Rapa Nui", o el Tau'a Rapa Nui. La agotadora carrera tiene lugar en Ranu Raraku (la gran cantera de donde provienen los moai) e incluye piragüismo, competencia con balsas tradicionales y, al final, una carrera en que los competidores cargan sobre sus hombros un palo de cuyos extremos penden racimos de plátanos.

Los organizadores del festival están encantados de integrar a los turistas interesados en participar. Los visitantes pueden armar su propio equipo y participar en el torneo, incluyendo el ritual de pintarse el cuerpo, aunque la desnudez casi total suele alejar a los extranjeros más tímidos. Si tu entusiasmo no es tan grande como para competir, te recomendamos ver el certamen cómodamente instalado en la playa y luego tomar un tour de los moai para luego regresar a la playa. Si quieres ver el programa completo del festival, pincha aquí.

Cómo llegar: LAN opera los vuelos desde Santiago a Hanga Roa, el principal asentamiento de Isla de Pascua. Reserva tus pasajes y tu alojamiento con bastante antelación ya que febrero es el mes más popular para viajar a la isla. Y estando allí, recomendamos abastecerse de provisiones y agua ya que podrían escasear en las tiendas locales y los cafés estarán abarrotados de turistas.

 

Dar las gracias a la Madre Tierra

A más de 3.500 km de distancia de Isla de Pascua, en Chile continental y en el altiplano cerca de la frontera con Perú, se desarrolla otro festival casi al mismo tiempo. Se trata del Ño Carnavalón, uno de los más antiguos carnavales indígenas del norte de Chile.

En esta festividad propia del pueblo aymara se funden la cultura precolombina con el catolicismo traído por los primeros colonizadores españoles. El evento, que tiene lugar durante la semana previa a la Cuaresma en los pueblos de San Miguel de Azapa, Putre y Socoroma, es esencialmente un ritual de agradecimiento a la Pachamama o Madre Tierra, junto con un acto simbólico que permite a los participantes liberarse de problemas y preocupaciones.

La atracción principal es el "Ño Carnavalón" o "Viejo del Carnaval", un antiguo personaje aymara que simboliza alegría, fertilidad y fortuna. Los festejantes desentierran un muñeco de trapo que representa a Ño Carnavalón, y lo colocan sobre los hombros de un hombre fuerte, o en algunos casos sobre un burro, para pasearlo de casa en casa por el pueblo para que reparta buena suerte y felicidad. Al final del festival, la figura es devuelta a la Madre Tierra para dejar atrás, de manera simbólica, las tristezas y atribulaciones del año anterior.

Durante esta semana, los habitantes del poblado visitan los campos y terrazas agrícolas para bendecir la tierra y dar gracias por su generosidad. En estas romerías, el propietario del terreno lidera la procesión y se encarga de rociar el suelo con licor, ya sea pisco o cocoroco, un aguardiente de 96 grados de alcohol de origen boliviano. Luego, uno por uno, los demás miembros de la comunidad hacen lo mismo.

Cuando la gente no está en el campo o paseando a Ño Carnavalón, en los pueblos hay continuas presentaciones de baile y cantos para alabar a la Pachamama.

Este año, Ño Carnavalón empieza desde el 19 de febrero en ciertos pueblos, y en la comuna de Putre, tiene lugar la primera semana de marzo.

Cómo llegar: Arica es la ciudad más próxima y desde aquí salen buses a Socoroma y Putre. También hay autobuses urbanos y taxis a San Miguel de Azapa. En cuanto a servicios de alojamiento y turismo, los más variados están en Putre, al costado del Parque Nacional Lauca, y en San Miguel de Azapa, en el Valle de Azapa. Si quieres alojar aquí durante esta festividad, haz tu reserva de hotel con anticipación.

 

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