Grandes puertos, pequeñas caletas y el Pacífico inmenso
Poco más de una hora en automóvil tardarás desde las paredes andinas de Santiago para experimentar la hegemonía del Pacífico. Modernas carreteras te llevarán rápidamente al aire salino y puro de la costa, mientras aparecen las principales ciudades de esta latitud, unidas en un gran eje urbano: el puerto de Valparaíso, un laberinto de casas empotradas en decenas de cerros con vista al mar, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco por su importancia arquitectónica y cultural, y Viña del Mar, con modernos edificios, cuidadas playas y hogar del mayor festival de la canción hispanoamericano.
La característica de esta zona marítima es que mezcla asentamientos de más de un millón de habitantes con encantadoras caletas de pescadores y pequeños poblados que vuelven a la vida cada año cuando miles de personas los adoptan como residencias de verano. En Reñaca, Concón, Maitencillo y Zapallar, al norte de Valparaíso, podrás encontrar paz, playas para nadar o tomar el sol, y típicos restaurantes con deliciosos platos en base a mariscos y pescados.
En tanto, hacia el suroeste desde Santiago, el viaje se te tornará una sorpresa: Algarrobo e Isla Negra, hogar de la principal casa-museo del poeta Pablo Neruda, destacan en la franja llamada Litoral Central. Varios kilómetros más al sur del puerto de San Antonio, el segundo más importante de Chile, la geografía costera es más accidentada, separando a los pueblos y dándoles características más radicales. Matanzas es el gran punto para el windsurf por sus permanentes vientos, mientras que Pichilemu y su mítica Punta de Lobos es el principal referente del surf en Chile.
La costa central es una invitación permanente para tus sentidos.
El servicio de autobuses desde Santiago sale desde los terminales Alameda y Santiago (Metro Universidad de Santiago, Línea 1) y desde el terminal Pajaritos (Metro Pajaritos, Línea 1). Las frecuencias son cada 15 minutos desde las 06:00 hasta las 22:30. Viaje de 90 minutos.
EN AUTOMÓVIL
En automóvil a Valparaíso y Viña del Mar hay que tomar la ruta 68 ubicada el oeste de Santiago y que empalma con la Alameda o con la circunvalación Américo Vespucio. El tramo demora promedio 90 minutos. Hacia la zona de Isla Negra y Algarrobo hay que desplazarse hacia el oeste por la autopista Del Sol, la duración del trayecto es de 90 minutos.
Es la temporada en que la costa está más viva y llena de gente. Mucha fiesta, precios más altos, buen clima y varios festivales como el de la Canción de Viña del Mar, con figuras internacionales. La temporada alta es enero y febrero de cada año, hay que reservar alojamiento con tiempo.
El puerto tiene de todo pero no puedes irte ir sin comer una "chorrillana", dar un paseo en bote por la bahía, subirse a alguno de los ascensores patrimoniales, visitar el Museo a Cielo Abierto del cerro Bellavista, visitar Playa Ancha, ir a los antiguos bares del puerto a pasar una velada o admirar el experimentado arte del graffiti en los muros de la ciudad.
La fiesta de Año Nuevo en Valparaíso es un festival de fuegos artificiales en la bahía, en la que los barcos participan también con sus sirenas y luces.
Se han puesto de moda en Valparaíso y son lo "top" para dormir. Viejas casonas reacondicionadas, con pocos cuartos bien decorados y con la más alta tecnología, te sumergirán en la vida del puerto sin perder comodidad.
A no engañarse con las temperaturas promedio del verano en la costa. A pesar de que el termómetro marque 20°C, la radiación solar es mucho mayor y no es poco común terminar con la piel completamente roja luego de un paseo playero. Usa protector solar, sombrero e hidrátate periódicamente.
La costa central es un laboratorio de sabores, desde los platos típicos en base a frutos de mar y pescados como la paila marina, mariscal, ceviche, pescado frito o a la plancha, hasta platos clásicos como empanadas de mariscos o las "chorrillanas" (papas, cebolla, huevo y carne, todo frito).
Nos hablan sobre su experiencia en la Costa Central